Durante 18 años, Sal se ganó la vida cómodamente trabajando como electricista. A finales de sus cincuenta, el alcohol lo llevó al límite y perdió su trabajo y su casa. Finalmente, Sal fue hospitalizado debido al deterioro de su salud a causa del alcohol. Tras ser dado de alta, Sal fue derivado al refugio Safe Harbor de Samaritan House.
En Safe Harbor, Sal pudo concentrarse en su recuperación mientras vivía en un entorno que le ofrecía seguridad, atención médica gratuita, asesoramiento psicológico y un personal atento. Gracias a la estabilidad y el apoyo que le brindó Safe Harbor, Sal pudo derribar años de barreras emocionales y comenzó a sanar.
Durante su estancia en Safe Harbor, Sal asistió a clases que le permitieron explorar las razones de su dependencia. Aprovechando esta increíble oportunidad, Sal pronto se convirtió en un usuario ejemplar del albergue: ahorraba dinero, ayudaba con las tareas, asistía a reuniones periódicas y servía de enlace e inspiración para los nuevos usuarios.
El crecimiento de Sal le permitió optar a un subsidio de vivienda, lo que le permitió vivir de forma independiente.
Hoy, Sal tiene un hogar y una nueva perspectiva de la vida llena de nuevas metas y en una palabra: esperanza. La sobriedad le ha brindado claridad y una segunda oportunidad para ser la persona que siempre quiso ser. Todavía visita Safe Harbor con frecuencia, pero lo hace como voluntario y como fuente de inspiración para los residentes, a quienes considera su familia.
TU DONACIÓN CAMBIA VIDAS
Historias de éxito como la de Sal solo son posibles gracias a donantes como usted.
DONAR