Publicado originalmente el 30 de junio de 2017 por Samaritan House.
En la primavera de 2016, perdí mi trabajo debido a recortes, pasé por momentos difíciles y me quedé sin hogar. Ese verano, logré ingresar al refugio Safe Harbor, donde me dieron la oportunidad de reflexionar, recuperarme y crecer. Me asignaron a la administradora de casos de salud, Kat Barrientos, y nos reuníamos semanalmente. Establecimos metas para mí. Comencé a ahorrar de forma intensiva en Safe Harbor, y durante ese tiempo, Kat fue una persona comprensiva y una mentora que no me juzgó. Mantuvo una mente abierta y me dio esperanza hasta que estuve lista para aceptarla por mí misma. Me brindó el apoyo justo y necesario. En mi primera semana en Safe Harbor, conseguí un trabajo. Empezó siendo de medio tiempo, 5 horas al día, pero pronto se convirtió en tiempo completo. Este fue un punto de inflexión muy positivo en mi vida.
A finales de agosto de 2016, pasé de una cama de emergencia a una de transición. A partir de entonces, comencé a reunirme con mi gestora de casos cada dos semanas. Ella siempre estaba dispuesta a ayudarme cuando lo necesitaba. Aumenté mis ahorros de forma constante, consciente de que tendría que reconstruir mi vida. Para mi gran alegría, a finales de enero, el Condado de San Mateo me otorgó un subsidio de vivienda. En marzo de 2017, conseguí mi propio apartamento. También recibí un aumento de sueldo. En tan solo siete meses, pasé de estar sin hogar a tener mi propio apartamento y un excelente trabajo.
Para tener éxito, hay que estar dispuesto a trabajar duro. Se requiere dedicación y esfuerzo por parte del cliente.
Kat siempre me decía: "No estoy aquí para hacerlo todo por ti, sino para apoyarte, animarte y darte las herramientas para que tengas éxito sin mí". Ese es su mayor regalo para mí.
Gary, antiguo cliente
Quiero agradecer a todo el personal de Samaritan House y Safe Harbor por brindarme la oportunidad de mejorar mi situación, así como por el gran apoyo que me proporcionan.